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Biografia E. Bach
 

     Edward Bach nació el 24 de septiembre de 1886 en Moseley, un pueblo situado unos cinco kilómetros en las afueras de Birminghan, siendo el mayor de tres hermanos, compuesto por dos varones y una niña. Fue un bebé de delicada salud y requirió muchos cuidados para poder superar los primeros años de su vida. Durante su niñez se destacó por la determinación e intensidad de propósito.

     El amor por Gales, de donde era originaria su familia, atrajo a Edward Bach hacia allá una y otra vez. En sus años de escolar solía pasar sus vacaciones paseando por los poblados galeses y las montañas, pasando la noche donde podía, feliz en compañía de sus amigos los árboles, los pájaros y las flores silvestres, pues su amor por la naturaleza se manifestó a una edad muy temprana. Años despues encontró, cerca de uno de los ríos de montaña, el primero de los remedios florales que lo hicieron famoso; y posteriormente en la quietud de un pueblo galés elaboraría los principios del nuevo sistema floral.

Edward Bach
 

     Independiente y positivo desde sus primeros años, dotado de un gran sentido del humor y de la diversión, en ocasiones se volvía silencioso y meditabundo, vagando solo por la campiña, o se quedaba sentado contemplando durante horas y horas la corteza de un gran árbol. Todo ser humano, pájaro u otro animal sufriente despertaban en él tal compasión y deseo de remediar su sufrimiento, que cuando era escolar decidió ser médico.

     Al finalizar el colegio a los dieciséis años, Edward Bach decide trabajar en la fundición de su padre, pues sentía que no podía pedir a sus progenitores afrontar los gastos que le exigía la larga preparación de un médico. Si bien estos años fueron largos y difíciles para quien como Bach poseía una naturaleza libre y sensible, él no lo consideró como perdidos, pues allí entre sus compañeros de trabajo logró un conocimiento y una comprensión de la naturaleza humana que habría de ser la base de toda su obra futura.

     Los horarios prefijados siempre le resultaron incómodos, sabía entonces que la inspiración llegaba en momentos inesperados, y que en esos momentos se hacía el verdadero trabajo; y se sentía guiado por la inspiración en forma tan intensa que todo lo que interfiriera con la acción intuitiva no sólo le daba una sensación de insatisfacción e incumplimiento sino que lo dejaba físicamente exhausto y enfermo. Por esta razón los tres años en la fábrica se le hicieron largos y finalmente no pudo resistir el impulso de comenzar su tarea específica; y esto se vio fortalecido por saber que el temor a la enfermedad siempre estaba presente en la mente de sus compañeros de trabajo. Para ellos la enfermedad significaba la pérdida del trabajo con la carga adicional cuando a menudo debían estar guardando cama en su casa.

Edward Bach

     Veía también que se hacía poco para remediar la mayor parte de sus enfermedades, más allá de paliarlas y suprimir los síntomas, y decidió encontrar una manera de aliviarles la mente y de curarles el cuerpo, pues seguía convencido de que podría encontrarse un método curativo simple, que sanaría todas las enfermedades, incluidas las así llamadas crónicas e incurables.

     Decidió estudiar todos los métodos conocidos de curación empezando por los estudios de medicina, y a los veinte años ingresó en la Universidad de Birmingham. De ahí Edward Bach pasó a Londres, donde fue habilitado en 1912. Más tarde, en 1914, en Cambridge, obtuvo su diploma en Salud Pública.

     Alrededor de 1915 encontramos a Bach atendiendo su consultorio privado en Harley Street. Cada vez más insatisfecho con los tratamientos ortodoxos comenzó a preocuparse por la enfermedad crónica, y buscando nuevos caminos se interesó en la inmunología. Entra en esa misma época como bacteriólogo asistente del Hospital Escuela de la Universidad, pensando que encontraría, en esa especialidad la respuesta a sus inquietudes.

     Su trabajo lo fue llevando a relacionar la toxemia intestinal con la enfermedad crónica. Llegó a descubrir que ciertos gérmenes intestinales, que se encontraban habitualmente en todas las personas y a los que hasta ese momento no se les había dado importancia, se hallaban en mayor cantidad en los casos de enfermedad crónica. Ese descubrimiento lo llevo a la idea de preparar una vacuna sobre la base de dichos gérmenes.

     Aplicada la vacuna, tuvo gran éxito. Efectivamente la enfermedad crónica desaparecía. No obstante ese éxito Bach no quedó satisfecho. La vacuna debía aplicarse en forma inyectable y eso provocaba, naturalmente, cierta incomodidad al paciente, así como también edema y dolor. Estas molestias, aunque mínimas, iban en contra de su profunda convicción de que la verdadera cura debía ser suave, sin dolor y benigna. Debía entonces modificar la técnica.

     La Primer Guerra Mundial había estallado en Europa. La salud de Bach no era muy buena y fue rechazado para el servicio activo en el exterior. No obstante, trabajó intensamente, estando a cargo de 400 camas en el hospital de la Universidad como asistente clínico de bacteriología.

     En julio de 1917, víctima de una grave hemorragia, fue operado de urgencia. La operación resulta exitosa, pero le diagnostican una enfermedad incurable cuyo pronóstico indicaba que alcanzaría probablemente sólo unos tres meses de vida. Obsesionado Con la idea de que tenía que terminar sus investigaciones y, antes que le dieran el alta, abandona el hospital y se sumerge, prácticamente en el laboratorio día y noche. Los días pasan y finalmente la recuperación de su salud es total.

     Esta experiencia lo llevó a la conclusión de que un interés absorbente, un gran amor o un definido en la vida son factores decisivos para la felicidad del hombre en la tierra y fue el incentivo que lo llevó a recuperar su propia salud. Es indudable que esa experiencia vital en carne propia, constituyó para Bach un conocimiento básico del hombre, que influyó decisivamente en la formación de su criterio sobre la importancia de los estados emocionales en la curación de las enfermedades.

     Sus necesidades económicas lo llevan a aceptar un puesto de bacteriólogo en el Hospital Homeopático de Londres y es ahí donde se conecta con la obra de Hahneman. Ve que éste, cien años antes había relacionado también la enfermedad crónica con la toxemia intestinal, afirmando en el "Organon de la Medicina" (libro escrito por el médico Samuel Hahnemann 1755-1843, donde éste sienta las bases de la Medicina Homeopática), en donde la verdadera cura estribaba en curar al paciente y no la enfermedad, y que había que guiarse por los síntomas mentales del paciente para indicar el medicamento y no por su dolencia física.

     Bach integra las ideas de Hahnemann con las propias y decide preparar sus vacunas con las técnicas de homeopatia. Crea así una vacuna oral y desecha definitivamente la aguja hipodérmica. En 1924 Bach presenta un trabajo en el Congreso Homeopático Británico titulado: "Toxemia intestinal y su relación con el cáncer". Más tarde, en 1926, juntamente con su colaborador, el doctor Wheeler, publica un libro titulado "La enfermedad crónica, una hipótesis en acción".

     A medida que avanzan sus investigaciones comienza a sentirse insatisfecho con el tipo de remedio usado, la bacteria intestinal. Piensa que debe usar remedios más puros y comienza a investigar. Buscando entre plantas y hierbas, encuentra algunas que tenían efectos similares a los grupos bacterianos. En el año 1928 Bach viaja a Gales donde descubre las tres primeras flores de su sistema floral (Impatiens, Mimilus y Clematis).

     Corría el año 1929, Bach tenía 43 años. Investigaba en su laboratorio y publicaba los resultados que obtenía en las mejores revistas científicas británicas. Atendía su consultorio privado de Harley Street que le rendía muy buena ganancia. Era respetado por alópatas y homeópatas tanto en su país como en el extranjero. Estaba en pleno éxito profesional y con una carrera brillante de investigador por delante.

     A fines de ese año y ante el asombro de sus colegas, Bach toma una drástica resolución. Convencido de que la medicina tradicional no era su camino, convencido de que tenía que buscar más remedios y que éstos se hallarían entre las plantas, clausura su consultorio, cierra su laboratorio, quema sus trabajos científicos. Rompe las jeringas y ampollas de sus vacunas arrojando su contenido por el sumidero, abandona la logia masónica ala que pertenecía, se despide de sus amigos y en mayo de 1930 parte para Gales, donde descubrirá hasta 1934 el resto de los remedios florales que formarán su nueva medicina.

Flores silvestres

     Pasó años recorriendo los campos y estudiando las plantas. Descartó algunas plantas como algas y los musgos. También las medicinales comunes y las que se usaban para la alimentación, Pensó que toda la vida de las plantas está concentrada en sus flores y centró su atención en las flores silvestres. Paralelamente a su búsquedas se desarrolló en él tal sensibilidad que podía captar las vibraciones de cada flor y se dio cuenta que no necesitaba estudiarlas en el laboratorio como había hecho con las tres primeras. Colocando las flores en sus manos o en su boca sentía sus propiedades curativas.

     Gradualmente Bach va dando forma a su nuevo método de tratamiento y así escribe aun colega: "La enfermedad es una suerte de consolidación de una actitud mental y sólo es necesario tratar tal actitud mental y la enfermedad desaparecerá".

     Entre 1930 y 1934 Bach descubre sus treinta y ocho remedios florales y escribe dos pequeños libros: "Cúrese usted mismo" y "Los Doce curadores y otros remedios". La mayoría de los doce primeros remedios fueron preparados en Cromer (Inglaterra) por el método de solarización. En este pequeño pueblo de pescadores permaneció de 1930 a 1934, con continuas idas y venidas a Londres y al País de Gales. Entre marzo y agosto de 1935 prepara (en solo seis meses) los 19 últimos remedios.

     Para dar con estas esencias, que él mismo define como más espiritualizadas, debe pasar por los estados negativos que las mismas corrigen. Un Bach con un estado físico precario, pero espiritualmente exuberante, debe experimentar episodios de angustia extrema, depresión, miedo a perder el control, etc. El había elegido ser su propio laboratorio.

     Bach sobrevivirá 14 meses para trabajar con su sistema al completo. Durante este tiempo atiende numerosos pacientes, dicta conferencias, escribe y sobre todo constata la eficacia de sus preparados.

     Dos años más tarde, sus fuerzas comienzan a flaquear, Un día, le dice a sus colaboradores: “Mi tarea está cumplida, mi misión en este mundo está terminada" Pocas semanas después, el 27 de septiembre de 1936, mientras dormía muere Bach en su casa de Mount Vemon, Sotwell, Gran Bretaña.

     Desde entonces y en la misma casa cuyos muebles él construyó, funciona el Centro Bach que tiene a su cargo la recolección anual de las flores y su preparación.

FLORES DE
BACH
     
 Biografía  E.Bach
 Filosofía E. Bach
 Flor Tipo
 Modo Actuacion
 Caracteristicas
 Clasificacion  Floral
 Rock Rose
 Mimulus
 Cherry Plum
 Aspen
 Red Chestnut
 Cerato
 Gentian
 Gorse
 Hornbeam
 Wild Oat
 Wild Rose
 Heather
 Agrimony
 Sweet Chestnut
 Vervain
 Beech
 Rock Water
 
 

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